21/3/22

Oda a una Sonrisa parte 2.

J.EV.P; Este es el cielo que nos cobija a los dos:  lazo que nos une, aún en la distancia, bajo él y el dominio del tiempo nos cruzamos, si si  luego de muchos días sin escribir he vuelto hacerlo,  con aires románticos y sutiles toques de melancolía para tratar de responder o mejor responderme lo que significa el cruce   bizarro de nuestras vidas, siento que es de  esas cosas que pasan  pero no se entienden ¿ como?  tampoco el ¿ para que?  menos el ¿ por que? solamente pasan, y cuando pasan  la mente y  el corazón rápidamente divagaban en  el sin fin de posibilidades,  hacemos de nuestras ilusiones realidades posibles, nuestros sueños ya tienen otras motivaciones ¿ pero realmente ocurrirán alguna vez?

Cuando en  los escasos  momentos que hemos compartido, la jugarreta de neurotransmisores   desatan  en mi   una reacción  a lo mejor cursi e idealista sobre la persona  que esta enfrente,  siento que estoy junto a ese ser casi soñado, esa que tiene ese "no  se que, en quien sabe donde" esa que cuando sonríe delata un corazón puro, esa a la que brillan los ojos con  un contraste que no entiendo: una felicidad genuina  presente y el dolor del pasado aun vigente, seguro por eso siento una necesidad algo necia de darte un abrazo....  así finalmente no lo haga, me  falta valor seguro o tal vez quien necesita el abrazo sea yo.

El tiempo ha sido el testigo de los pasos que hemos dado influenciados por los soberbios engranajes del reloj de la vida,  gamas llegaremos a entenderlos;  pero  algo que si se, es que  cada vez que sonríes, aun cuando  el motivo sea otro que  no nos una a los dos,  mi cara esboza una sonrisa, algo trémula eso si ( benditos alambres de ortodoncia), me  hace feliz como tu corazón va sanando y la  par tu mente se llena de nuevas motivaciones.

Debes saber   que siempre pido al cielo que bajo sus colores, en la tempestad y en la calma, cuando alces la mirada al cielo tu sonrisa resuene en la inmensidad de la bóveda celeste;  espero siempre que levantes tu mirada  al  horizonte recuerdes que bajo ese cielo que cambia de formas y colores, en otro  lugar   estaré  celebrando tu felicidad, acompañándote desde el silencio, animándote a llegar  tan lejos, sobre todo viéndote brillar.

Postadata: Siempre cerca a un mensaje, a una llamada, a un café.


    Escrito por Onel Baron Niño


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