Preludio para "Campo" debajo del Flor amarillo.

 La química de la atracción   ha suscitado siempre el interés de la ciencia: ¿Como llega a gustarnos alguien? ¿Elegimos o nos eligen? ¿Que marca la diferencia  en medio de tantas personas que en esencia podrían tener las mismas características?

Es toda  una encrucijada y un teorema casi que, inexplicable de descifrar  ¿por que nos gusta determinada persona ? eso si sabemos  que  es primordial una  chispa, un atisbo de atracción; que definido en la ciencia segun los expertos no es mas  que: " juicio que una persona hace de otra, mediante el análisis actitudinal  contrastados por medio de una evaluación positiva que llamamos " amor"  y una evaluación  negativa " el odio"   pero que  también se basa en la comparación que  hacemos de las emociones y sentimientos   del otro y como estas nos identifica  mutuamente, en ese sentido  así lo definían  para inicios de los noventas Baron y Byrne.

Para otros científicos y psicoanalistas   el gusto por  otra persona también lo determina  la  consistencia cognitiva  de la que fue pionero     Leon Festinger  en  palabras del mismo psicólogo la coherencia que se debe tener entre nuestras actitudes y entre éstas y nuestras conductas, en términos prácticos procuramos  tener las mismas ideas, las misma aficiones, los mismos gustos que nuestra pareja; pero cuando lo anterior se pierde seguro asoma la ruptura.

Luego la carreta ilustradora ahora si el sentido  de esta entrada:  advierto que tiene un aire empalagoso  con suing muy romanticón: la historia comienza en  redes como todo en esta era de millennials; un amigo que realmente no lo es, tuvo la genial idea de presentarme un personaje particular,  entrando  en detalles ronda los  primeros años de los 20 en la edad  donde el ímpetu por vivir manda la parada, siempre   he dicho que es la edad  en la  uno siente  que debe vivirlo todo ya,  lograrlo todo, alcanzarlo todo, hacerlo todo. (Hasta que cumples 30 y te das cuenta queda mucho mas tiempo para hacer todo eso que querías hacer en los dorados años 20 y  que uno  no quiere que se terminen, hasta que se terminan como todo).


Volviendo a como es: diría que tiene Don aire y flow,  de belleza esplendida  como la que engalanada la tierra donde nació: Casanare tierra donde la montaña se  funde en valles infinitos; decorados por matorrales  grandes, con características flores amarillas  que  no son mas que una extension del astro sol. Donde el calor cigarronea, mientras que el viento a ratos tartamudea. De piel canela  y que  contraste que hace,  con el ocre de la sequia inclemente, su  figurada es espingada  emulando  los bosques de yopo de su región, con vitalidad a prueba de todo, como la de los ríos  que bañan la llanura seca de la Orinoquía.


Tiene angel como su  nombre, sutil indicio  con el cual la vida  premio, de esas personas  que parecen seres alados tocadas  por un ser superior. Tal vez sea el ímpetu de los 20  que me atrajo , tal vez la cadencia  con  ternura,  que parece esfumarse a ratos en las locuras del vivir. Compartimos instantes en  un llano mítico suficientes para apostarlo todo, pero como ya es típico  temeroso siempre  de    que esta apuesta  no la   hagamos los dos.


Escrito por Onel Baron   Niño




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