El silencio de J.



 Seguramente algunos de quienes llegan a este blog lo hacen  por la casualidad algorítmica de los buscadores en internet, groso privilegio de la virtualidad que agradezco mucho.

Atropellados por el bullicio hemos olvidado la importancia del silencio, nuestro entorno en cada segundo está acompasado por el ruido, que bien puede venir: del trino de un ave, del  rugir de una fiera, de la bocina de un automóvil, el ruido al teclear el computador; muchos ni siquiera los consideramos ruidos en función de la fuente que los genera.

Ahora el silencio visto desde la música no es más que el espacio entre un sonido y otro, en filosofía el eje angular del pensamiento, para La Real Academia de La Lengua Española   la mas obvia " la abstención de hablar".

En la comunicación con otras personas no solo es importante  la adecuada articulación  de las palabras y el pensamiento, así como del tono, la entonación o el volumen  que se necesitan, con ánimo de que fluya una conversación que al final traerá como resultado bienestar emocional  de los que intervienen, como ejemplo la placidez que sentimos al escuchar a la persona que amamos, cuando estamos separados en la distancia.

¿ como interpretamos el silencio?

Es de resaltar que la interpretación va depender en gran medida, del momento, y con quien se produce dicha pausa de sonido; en el  proceso de venta de un producto,
  "el cliente afanado  en sus dudas decide preguntar al vendedor, quien salomónicamente solo deberá aguardar en silencio mientras escucha  las inquietudes del usuario, de esta manera brindarle la información correcta", su silencio su  oportunidad y espacio en tiempo para escuchar.
Ahora si  nuestro interlocutor es  la persona que nos gusta, el silencio cobra matices aún más diversos, el obvio desinterés, seguro el primero que pensamos; pero se nos escapa a primera vista  que  la pausa sonora tiene mucha intencionalidad: puede ser un basta, no me hables, o un háblame que lo necesito,  o te quiero, pero no como tu me quieres, situaciones que resultan a la postre muy difíciles de deducir o interpretar.

El silencio también  también tiene la capacidad de  conmovernos: hace unos años en una las siempre comentadas visitas del Papa  Católico, y   en la actualidad  el Papa Francisco a los campos  de concentración en  Auschwitz- Polonia,epicentro abominable de tortura  y exterminio de la Alemania Nazi;
 Alli el Papa francisco   en su silencio se notaba compasivo, a la vez irradiaba en sentimiento de dolor, de la frustración que generaba estar en lugar donde inocentes fueron torturados y asesinados,  esta pausa sonora estaba llena  de emociones sin necesidad de pronunciar una sola palabra.
En conclusión  y tal como decía Thomas Caryle puede que "El silencio es más elocuente que las palabras" 

Autor: Onel Baron Niño

Cortesía Fotográfica: Imagen de StockSnap en Pixabay  con Licencia Creative Commons

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